Memorias de un conflicto: 28 años después

En el mes de enero de 1995, el Ecuador fue objeto de una nueva e intempestiva agresión militar del vecino del sur, esta vez los ataques se dieron en la región oriental en el sector de la Cordillera del Cóndor y con el pasar de los días y ante la respuesta ecuatoriana, las acciones bélicas fueron escalando.

Un análisis técnico de la potencia relativa de combate de las Fuerzas Aéreas arrojaba como resultado, una relación del número de aeronaves de 1 a 3 en desventaja para la Fuerza Aérea Ecuatoriana y anticipaba una dura y desigual batalla. En estas circunstancias, la sentencia del Mariscal Bernard Montgomery se cernía sobre nuestras cabezas: “Si se pierde la guerra en el aire, se pierde la guerra total rápidamente”.
La situación era compleja, sin embargo, gracias a la férrea voluntad de lucha, al ingenio y preparación profesional de los soldados del aire, la batalla aérea del Cenepa terminó escribiendo la más brillante página de la historia de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, principalmente cuando el 10 de febrero de 1995 fueron derribadas varias aeronaves enemigas. El desconcierto del adversario fue de tal magnitud que significó el rápido cese de hostilidades y un factor decisivo en el resultado final del conflicto. Se había alcanzado la superioridad aérea y la sentencia de Montgomery se había cumplido.

Las enseñanzas se visualizan mejor con el paso del tiempo, la “voluntad de vencer” es el más importante de los principios y factores en la guerra; no tiene límites, multiplica en muchas veces las capacidades del ser humano, implica la moral y el profundo convencimiento de luchar por la verdad, razón y justicia, como los pilares más importantes de nuestra victoria. Sólo teníamos una ruta: “Vencer o Vencer” “no teníamos derecho ni a morir”. Sabíamos que como Fuerza Aérea cualquier otra alternativa comprometería la vida misma de nuestra nación. Este    principio    se    pudo reflejar  en  aquellos  hombres  y  mujeres  que  desafiando  a

Acerca del General (sp) Esteban Garzón:
En su carrera militar llegó a ostentar el grado de Brigadier General de la FAE. Piloto de combate de los aviones Gloster Meteor MK-9, Strikemaster MK-89, SEPECAT Jaguar MK-1.
Se desempeñó como Comandante del Ala de Combate No. 21 Taura en 1995, también fue Comandante del Comando Aéreo de Combate y Director de Operaciones de la Fuerza Aérea. Es apasionado de la aviación y aún conserva su uniforme azul en uno de los lugares más especiales de su casa, con nostalgia y orgullo recuerda su  participación en el conflicto del Cenepa.

las leyes de la naturaleza permanecieron en sus puestos de combate días y noches sin receso hasta el límite de la cordura y el juicio con el fin de poner otra aeronave disponible para la defensa; se vivió en los jóvenes que sin experiencia de guerra pero imbuidos del más grande amor patrio generaron tanto conocimiento que provocaron un salto de 50 años de tecnología para la defensa y la total confusión de los militares contrarios; se pudo sentir en cada uno de los aguerridos pilotos de combate de aeronaves supersónicas y subsónicas, en los audaces pilotos de helicópteros de rescate y los de aeronaves de transporte, así como en los jóvenes aprendices que en sus naves de entrenamiento de combate disputaron por igual el control de nuestro cielo dando lecciones de destreza, voluntad y coraje; se pudo palpar en la entrega sin límites de todos quienes aportaron con su indomable espíritu de lucha para librar a la patria de un nuevo ultraje. Eso fue lo que marcó la diferencia en este enfrentamiento; fue el ser humano y no las armas, el ecuatoriano convencido de que luchaba por una causa justa y su voluntad de no dejarse atropellar una vez más.

La Fuerza Aérea Ecuatoriana tuvo un valor estratégico en el desenlace de este conflicto, la victoria provocó el cese del fuego casi inmediato y aportó de manera decisiva para el fin de la guerra. Se pudo probar que la Fuerza Aérea es poderosa si se conserva los principios de Mando Único; Planificación Centralizada y Ejecución Descentralizada. La aplicación de esta Doctrina Básica potenció también el aporte de los comandantes de los escalones de ejecución.
Se pudo experimentar que el Comandante que logra revertir y pasar de una actitud reactiva a tomar la iniciativa, da un salto abismal hacia la victoria.

Después de estar reaccionando defensivamente durante varios días, se maniobró logrando transformar la percepción de seguridad y holgura de las fuerzas contrarias en incertidumbre e inseguridad. Como resultado sembraron de minas la frontera noroccidental y realizaron preparaciones y previsiones en las poblaciones norteñas frente a un “posible ataque nocturno” de acuerdo a sus deducciones. Habíamos pasado a tener la iniciativa, fue un punto de quiebre en el transcurso de la guerra.La sorpresa y la decepción se ratificaron como de los más grandes potenciadores de la guerra como decía SunTzu en su tratado El Arte de la Guerra “todo el Arte de la Guerra está en el engaño”.La lección más importante fue comprender que como comandante no se lucha contra cañones, ni aviones o misiles. Se combate contra otra mente, la mente del comandante adversario y ese es el objetivo fundamental.

La Victoria Aérea del Cenepa nos dejó muchas enseñanzas en el campo táctico y estratégico, demostramos al mundo que a pesar de ser un país pequeño teníamos una gran Fuerza Aérea con elementos altamente profesionales, germinó una nueva generación de soldados del aire férreamente unidos, convencidos de que para la guerra se requiere de gran armonía y sincronización, que cada pieza del engranaje es necesaria, que el segundero del reloj es tan importante como el horero, que desde el soldado de menor jerarquía puede y debe aportar con su conocimiento y creatividad, y que es obligación de quien esté al mando prestar atención porque es posible que ahí descubra la pieza que faltaba al rompecabezas, 

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que el buen liderazgo puede producir lo que no hacen mil aeronaves y, finalmente lo más importante, nos dejó una generación de vencedores, líderes, orgullo de las Fuerzas Armadas y del país conocedores del rumbo hacia la victoria, y eso, no se debe olvidar.

¡Loor a los héroes del Cenepa

Gral. (SP) Esteban Garzón.

Comandante del Ala de Combate Nro. 21 en 1995

“Taura Vencer o Vencer”.

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